El oponente.

El oponente.

La verdadera plenitud proviene de la Luz que recibimos cuando transformamos nuestro Deseo de Recibir para Sí Mismo en Deseo de Recibir para Compartir. Cuando no tenemos ninguna sensación de haber ganado algo, caemos en el caos, un concepto que los kabbalistas llaman: “Pan de la Vergüenza”, la sensación de vacío que surge cuando recibimos algo sin nosotros haber ejercido ningún esfuerzo.

“Necesitamos la oportunidad que el Oponente nos da para elegir ser proactivos”.

Por ejemplo, imagina que eres jugador de fútbol americano y tu objetivo es ganar el Supertazón. Ahora imagina que antes de que juegues siquiera el primer partido de la temporada, te entregan el premio automáticamente. ¿La sensación de plenitud que sentirías sería mayor o menor a que si hubieses jugado la temporada completa y hubieses crecido para alcanzar tu máximo potencial en cada paso del camino? A fin de recibir plenitud verdadera y duradera, tenemos que superar algo. Ser victoriosos sobre un adversario es lo que nos trae plenitud. Y es precisamente por eso que el Oponente existe.

La mayoría de la gente reconoce al Oponente por su nombre original, Satán. Pero no se trata de un demonio con un tridente como muchos supondrían. La palabra “satán” viene de la palabra griega para “adversario” u “otro lado”, y en arameo antiguo el acento está en la segunda sílaba. Por lo tanto, Satán es nuestro adversario que a menudo se presenta como nuestro ego, instigando toda forma de comportamiento reactivo. En el Centro de Kabbalah lo conocemos como el Oponente.

El primer secreto para superar al Oponente es entender que el Oponente en realidad es una fuerza positiva disfrazada de fuerza negativa, está aquí para ayudarnos a ver lo que necesitamos cambiar a fin de transformar nuestra naturaleza. Los obstáculos y dificultades son esenciales, porque no podríamos alcanzar nuestro propósito en este mundo —transformar nuestra naturaleza egoísta en una de compartir y ser como la Luz— si no tuviésemos algo que superar. Estamos programados de nacimiento para buscar la gratificación instantánea y, por ende, esta voz dentro de nosotros, también conocida como el ego, nos dirige la mayor parte del tiempo o incluso siempre. Esta es la voz del Oponente que:

· Nos convence de que somos la víctima, que culpemos a los demás y no asumamos la responsabilidad.

· Justifica la mentira, el engaño o el robo.

Nos dice que nos comamos todo el helado ahora y comencemos la dieta mañana.

· Nos motiva a actuar con avaricia, celos, arrogancia o venganza.

· Nos lleva tener sentimientos de tristeza, ansiedad, incertidumbre, temor, preocupación o duda, y después a actuar conforme a ellos.

· Nos anima a hacer cosas que no deberíamos o, en el caso contrario, nos anima a abandonar cosas que deberíamos hacer.

· Infla nuestro ego para que pensemos que somos mejor que los demás o, en su defecto, nos dice que no valemos nada y que somos menos que los demás.

· Nos impide ver nuestra naturaleza divina para que no reconozcamos nuestro propósito en la vida.

· Crea división y separación.

“El Oponente sirve para fortalecernos y ayudarnos a crecer”.

El Oponente es el que nos convence de no practicar la restricción y superar nuestro comportamiento reactivo. el oponente no es la situación ni la otra persona, sino nuestra reacción ante ellas. Y a través de transformar nuestras reacciones egoístas podemos alcanzar nuestro propósito en este mundo. Por lo tanto, necesitamos la oportunidad que el Oponente nos da para elegir ser proactivos, practicar la restricción y actuar con el propósito de compartir en lugar de actuar con egoísmo. Pero, más importante aún, nunca podríamos sentir amor, dicha, paz y felicidad si no experimentáramos lo opuesto a esas cosas, que proviene del Oponente.

El secreto para superar al Oponente es entender que nosotros no somos el Oponente. En el sentido más profundo, nuestra alma es la verdad de quienes somos. Estamos hechos de la misma esencia del Creador, el alma tiene solamente un deseo: compartir. Esta es nuestra naturaleza más elevada. Es la verdad de quienes somos y es quien siempre seremos, dado que el alma es eterna. El Oponente es una fuerza que existe fuera de nosotros. Depende de nosotros permitirle o no que dirija nuestras reacciones, emociones y, a la larga, nuestra vida.

¿Cómo sabemos si la orientación interna que estamos recibiendo proviene de la Luz o del Oponente? Típicamente, la voz del Oponente es la más fuerte, suena razonable y práctica cuando nos convence de que está bien comportarnos de forma reactiva; mientras que un susurro o momento repentino de inspiración e intuición proviene de la Luz. Cuando escuchamos las dos frecuencias, la voz del Oponente es la que se manifiesta como lógica y ego, mientras que la voz de la Luz se manifiesta como una sensación de conocimiento tranquila y apacible que proviene del fondo de nuestra conciencia. Tener claro cuál voz es cuál nos da la oportunidad de decidir no seguir el consejo del Oponente.

El Oponente sirve para fortalecernos y ayudarnos a crecer, y siempre será una parte constante del camino espiritual de toda persona. Por lo tanto, cuando sentimos la presencia del Oponente en nuestra vida, ahora podemos intentar verlo por lo que es: un regalo de la Luz que nos da la oportunidad de decidir elevarnos a la mejor versión de nuestro ser.

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