Preocupación

La preocupación es una adicción

Que interfiere con la compasión.

La preocupación es un problema que parece proliferar.

Tal vez es por la naturaleza de nuestra demasiado avanzada civilización; tal vez es una medida de nuestra propia degeneración espiritual. Cualquiera sea el origen, está claro que la preocupación no es útil. Es el cáncer de las emociones -el interesarse llevado a la compulsión. Corroe cuerpo y mente. No hace ningún bien el decir, “No pienses en eso.” Sólo te preocuparás más. Es mucho mejor seguir caminando tu senda, cambiando lo que puedas. El resto debe ser disuelto en compasión. En este mundo de niños con inmunodeficiencias, injusticias raciales, desequilibrios económicos, violencia personal y conflictos internacionales es imposible dedicarse a los intereses de todos. Cuidar de ti mismo y hacer algo bueno por aquellos con quienes te encuentras es suficiente. Eso es compasión, y debemos ejercitarla incluso frente probabilidades aplastantes en contra. Cuando te encuentres con un problema, ayuda si está en tu poder hacerlo. Después que hayas actuado, retírate y despreocúpate de eso. Sigue tu camino sin nunca mencionarlo a nadie. Así no hay preocupación, porque ha habido acción

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