Hacer el amor

El aguacero nocturno

Despierta a los amantes, Inunda el valle.

Hacer el amor es natural. ¿Por qué avergonzarse de ello? Eso parece simple, pero en realidad es un gran desafío en estos tiempos complejos. Demasiadas otras capas de significado se han impuesto sobre el sexo. La religión lo pone en camisa de fuerza, los ascetas lo niegan, los románticos lo glorifican, los intelectuales teorizan sobre él, los obsesivos lo pervierten. Esas acciones no tienen nada que ver con hacer el amor. Vienen del fanatismo y del comportamiento compulsivo. ¿Podemos realmente dominar el desafío de lograr que el hacer el amor sea algo abierto y saludable? El sexo no debería ser usado como palanca, manipulación, egoísmo o abuso. No debería ser el motivo de nuestras compulsiones y desengaños personales. La sexualidad es un reflejo honesto de nuestra personalidad más íntima, y deberíamos asegurarnos de que su expresión sea saludable. Hacer el amor es algo misterioso, sagrado, y frecuentemente la interacción más profunda entre personas. Ya sea que lo que se cree sea una relación o un embarazo, el legado de ambos miembros de la pareja será inherente en su creación. Lo que ponemos en el amor determina lo que obtenemos de él.

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